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El Museo Nacional de
Antropología - 40 Años
de Inauguración
En 2004 se cumplen 40 años de la inauguración
del actual Museo Nacional de Antropología. Se trata
del museo mas conocido de la ciudad de México y una
visita obligada para los visitantes que llegan por primera
vez en nuestra capital. Es también el mas importante
del país por el interés de sus instalaciones
y colecciones. Se fundo en 1825, y a partir de 1865 ocupo
la Casa de Moneda hasta que se traslado a su nuevo local
en 1964.
Con motivo del Congreso de Americanistas
de 1910, Justo Sierra, entonces Secretario de Educación, ofreció que
se erigiría el Museo de Antropología. Estallo
la revolución y la propuesta quedo en el olvido hasta
1962, cuando México reanudo su compromiso de construir
en edificio para el museo.
Había que ubicar el museo en el Bosque de Chapultepec,
el sitio mas concurrido de la ciudad, de manera que el publico
se tropezase con el. Se pensó que eso se obviaría
los grandes esfuerzos de promoción y dio resultado:
el primer domingo de su inauguración tuvo 25 mil visitantes.
Cuando el presidente Adolfo López Mateos decidió construirlo,
me dijo; "Quisiera que los mexicanos, al salir de el, se
sientan orgullosos de serlo". Este propósito fue el
principio rector en su diseño; debía ser digno
de albergar y mostrar las obras y los logros que alcanzaron
las culturas que poblaron el México antiguo.
Un paraguas de piedra
El museo es, ante todo una institución educativa;
de los 45 mil metros cuadrados construidos, 30 mil corresponden
a las áreas de exhibición; las áreas
de investigación arqueológica y etnográfica,
la biblioteca, las bodegas y los talleres de conservación
ocupan el resto, es decir, 15 mil metros cuadrados.
En los viejos museos de gran magnitud, para visitar una
sala es necesario cruzar otras, lo que implica una perdida
de tiempo e interrupciones innecesarias para el publico que
se encuentra en las salas por las que solo se transita.
Para evitar esto, se ideo un
gran espacio central que diera libertad de circulación. Esto solo puede conseguirse
con un gran patio y esa fue la solución adoptada -que
coincide además con el tradicional uso de patios y
plazas que, por razones de clima, caracterizan a la arquitectura
mexicana.
El patio ofrece la posibilidad
de circular libremente para entrar a la diversas salas.
Lo único que podría
obstaculizar la libertad de movimiento serian las lluvias.
Para evitar esto, podría haberse tachado de edificio
a edificio, obtener una superficie cubierta, pero al hacerlo
el espacio hubiera quedado cerrado y lo que se buscaba era
la amplitud que ofrece las vista del cielo. Si de las lluvias
nos protegemos con un paraguas, la solución es obvia:
dotamos en patio de un paraguas. El resultado no es un espacio
abierto ni totalmente cubierto, sino "protegido"; así,
en su interior se siente toda la dimensión del lugar.
Esta cubierta de 54 por 82 metros
es la estructura con un solo apoyo visible, pero en realidad
tiene 80 cables que se sustentan en un mástil central. Al contratarse
el museo en el Bosque de Chapultepec, era factible que el
desagüe pluvial sobre la cubierta se obstruyese con
la hojarasca, y en un momento dado tuviese un peso no previsto.
Para evitar esto, se abrió una superficie concéntrica
que permitiera el libre escurrimiento de la lluvia. Con la
idea de darle énfasis y volverla ornamental, se doto
a la columna con un relieve en bronce y con una corriente
de agua que la convirtió en una fuente invertida.
Una visita con descansos
El museo consta de dos grandes
alas. La primera aloja los servicios generales, el vestíbulo, el auditorio, la
sala de exposiciones temporales, las oficinas y los servicios
al publico. En la planta alta se encuentra la biblioteca
y las áreas de investigación y difusión.
Al centro del vestíbulo, a medio nivel, se encuentra
en una sala con exposiciones de piezas de gran valor. A partir
del patio central, se accede a la otro ala del museo en cuya
planta baja se ubican las salas de las diversas culturas
mesoamericanas; las de etnografía están en
el piso superior. En la planta baja, la circulación
obliga a que, después de visitar dos salas, se salga
del patio antes de entrar a una tercera. Así se consigue
que el visitante descanse aun cuando no se lo proponga; el
espacio arquitectónico mismo conduce a la gente a
buscar el descanso y relajarse. En la planta alta se consigue
lo mismo visualmente, pues siempre hay la posibilidad de
contemplar el patio y alcanzar con la vista el Bosque de
Chapultepec.
Una decisión prioritaria en la construcción
del museo fue la de concluir el área de exhibición
de forma inmediata, pues la mudanza y montaje de la museografía
requerían de mayor tiempo. Por esta razón,
se hizo con estructura de concreto. En cambio el cuerpo frontal,
que aloja los servicios generales se proyecto en estructura
de acero, pues podría iniciarse en fabrica y armarse
después en el sitio. Esto era importante porque se
requería un acceso fácil y fluido a área
de exhibición, por la maquinaria necesaria para armar
la estructura del paraguas. Con eso también se facilitaba
el transporte y la colocación de grandes piezas como
el Calendario Azteca y la Coatlicue, entre otras.
El museo y su mensaje
La instalación museográfica fue una experiencia
extraordinaria en la que se aprovecharon al máximo
todos los recursos técnicos y se aplico la destreza
del artesano mexicano en la construcción y montaje
de las salas. Así, enormes superficies de piso y muros
de revestimiento recibieron un tratamiento artesanal. En
las salas etnográficas, indígenas de diversas
regiones del país produjeron con exactitud sus propias
viviendas.
Creo que el tiempo ha sido el
mejor juez de esta obra, que actualmente se encuentra en
una afortunada etapa de actualización
de contenido y museografía. Entre mis preocupaciones
primordiales estuvo llevar el mensaje del museo a todos sus
visitante, acrecentar su interés y suscitar su emoción
ante la presencia de la reliquia y la obra de arte, y no
solo crear, con los recursos de al arquitectura, un espacio
que permitiese admirar las piezas y conservarlas en forma
adecuada.
Museo Nacional
de Antropología
Paseo de la Reforma y Calzada Ghandi
Colonia Chapultepec - Polanco
Delegación Miguel Hidalgo
11560 Mexico, D.F.
Phones: 011 [52] 55 - 5286-2923 / 5286-5119
Opening Hours: Tuesdays - Sundays
9:00 to 19:00 hours
Website: http://www.mna.inah.gob.mx/
** Pedro Ramírez Vázquez, graduado en
la UNAM, ha obtenido importantes premios y es autor de
numerosas obras arquitectónicas como el Museo Nacional
de Antropología, la Basílica de Guadalupe,
el Estadio Azteca y diversas obras fuera del país.
** Patrimonio cultural
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